sábado, 11 de julio de 2009

Puntillas

Tirado entre el fango y los matojos. Me encuentro buscando el sueño entre aquellos recuerdos de sus puntillas. Siempre le fui leal a su mágico ritmo en aquella tarima. La seguí por meses después de verla maniobrar su traje anaranjado en esa pasarela.
Poco a poco me entere que bailaba y zapateaba sus puntas en aquel teatro de la capital.

Me convertí en semanas en uno de sus fanáticos, nunca me perdí una de sus funciones. No soy muy amante de la moda ni del baile pero su movimiento delicado y fugaz me cautivo. Solía dejar un girasol sin pétalos en su camerino. Tenia en mente que ella se intrigara por mi gesto tan peculiar y así pudiera romper el hielo con la chica. No tenia razón exacta para arrancar los pétalos y dejar la flor así desnuda. Quizás el día de conocerla de frente le diría que el amarillo de aquel girasol esta en su rubio cabello. Por mas idiota que suene hace algo de sentido, y de esta manera fui leal a esa excusa por varios meses.

En los meses de seguir su baile en la función mi estatus social fue aumentando, pude costear mas mi adicción a su hermoso caminar en la tarima y pude también acercarme al frente del escenario con cada boleto que compraba. Ella entre números musicales me veía ami sentado con mi girasol nublado. La primera vez que me vio perdió el ritmo de la canción, así yo supe que se dio cuenta de mi existencia.
Al pasar las funciones de aquel teatro ella crecía como bailarina y yo ganaba aumentos en mi trabajo.


Algo en su caminar siempre me encanto, quizás fue aquella sagaz zapateaba que ella daba durante la función. El brinco lleno de gracia y después un poco mas de su divino caminar. Ese movimiento de sus pies que emanaba tanta energía, esas vueltas que impulsaban sus ágiles pies. Era hipnotizante verla bailar, como si sus piernas fuesen dos pálidos péndulos que su única misión es cautivar al espectador.
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Siempre fui fiel al girasol sin pétalos. Sentí que ya era una tradición mio, ahora mi girasol tenia que competir con ramos de veinticuatro rosas de las mas caras. Flores y mas flores las que impresionaban a la chica, en el lado mi misero girasol con la notita atada que decía lo maravillado que estaba por su danza.

Una noche en la puerta del camerino ella esperaba a ver a sus fanáticos. Los chicos que suelen perseguir bailarinas por sus buenas habilidades en la cama rellenaban el delgado callejón detrás del teatro por el cual salían los actores, bailarines, y músicos. Esa noche no se hizo la típica recolecta de ofrendas florales sino que ella la rubia bailarina las recibió personalmente. Nunca espere esto, pero ella en ese momento me vio ami y me dijo que la acompañara a otro lugar.

Después de tanto tiempo la intriga del girasol sin pétalos la hizo acercarse ami.
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Ella comienza a decir en un tono curioso:
-"Cuarenta y dos girasoles."
Yo por el otro lado le sonrió y miro a mis alrededores, después le comento sobre el café.
-"Es mi favorito. Siempre me ayuda a terminar bien después de la función."-
Ella contesta, y bebe de su taza de café.

Esa noche hablamos por horas, le conté de que la seguía desde que la vi modelando, en ese lugar me aprendí su nombre y después lo volví a ver en el periódico cuando se anunciaba el baile en el que ella participaba.
-"¿Porque ami? Y ¿Porque girasoles sin pétalos?"-

Ahí le conteste que era por su rubia cabellera que le robaba el color amarillo del girasol y con este comentario fui poco a poco penetrando sus defensas. No le tire el comentario con razón en particular, solo lo hice porque lo sentí.

Después de ese encuentro decidimos conocernos mas. Siempre le fui leal a sus funciones, por meses la seguí no solo en el teatro de la capital sino seguí su espectáculo por todo el país. De esta manera ella comenzó a darme luz verde y me fui adentrando en su vida. Una cosa llevo a la otra y terminamos siendo amantes. Esa noche después de haber tenido sexo por primera vez ella me susurra al oído.
-"¿Ya estas satisfecho, ahora te vas?"-
No supe que decirle, cuantas veces fantasie con su cuerpo tan tremendo. Pero me di cuenta que poco a poco cree unos sentimientos por ella, de todas maneras el sexo fue magnifico. De esta manera pos la bese y segui durmiendo en la habitacion de aquel hotel.

Fueron varias semanas de sexo desenfrenado, orgasmos excelentes y búsqueda de pasiones extremas. Fue algo mágico, por mas idiota que suene. Una noche en un estallido de pasión, entre medio del mismo acto sexual alguien se mete en la habitación y me expulsa a patadas de ella. Ahí me encuentro desnudo en un motel del campo lejos de la ciudad y todas mis posesiones se encuentran en el cuarto mientras aquel bravucón esta posiblemente violando a esa mujer.

Me pregunto que hacer y trato de meterme por la ventana del baño. Así interrumpiendo al maldito con un buen golpe del palo para aguantar las toallas. Pero yo no soy una persona muy hábil así me descubre el usurpador y me da una salsa me encierra en el closet y sigue teniendo relaciones con la bailarina. Solo escuchaba gemidos, nunca escuche quejas. Oí besos bien sonados de mutuas partes. A mi terror la muy puta bailarina me vio moverme de sillas mientras me iba enriqueciendo, y ella de esta manera me saco de un publico para sacarme los chavos.

¿Mi destino? Pos después de que se estrujaron bien me metieron en el baúl de mi carro y me tiraron en un monte desnudo, ahí estoy acostado pensando sobre esa cabrona y preparándome para dormir lo que queda de la noche para mañana salir de aquí.

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