Así termina esta linea de pensamiento... y escucho con cierto aprecio al tiroteo en el caserio tras de mi.
J.D. Sánchez... escribió una vez lo siguiente :
La luna camina hacia el oeste y la noche se convierte en una fría y callada. El cantar de los coquíes se enmudece con la pesadumbre de los ojos de aquel que se amanece. La noche adquiere un velo de paz y de silencio, una noche ideal para cocinar la fantasía y formar en ese caldero de la imaginación una creación hermosa.
Dan las tres y los minutos comienzan a andar, la noche no cambia sigue el mismo sentimiento de soledad infinita. El bello silencio donde solo te puedes oir a ti mismo... es interrumpido por un chillido de gomas, nada muy particular para estar cerca de Trujillo Alto pero no se queda ahi, sino que el chillar de esos neumaticos trae a el cantar alborotoso de una orquesta no muy querida. El soneo de las pistolas del caserío en la cercanía. La ejecución de algún hijo de la gran puta, el servicio de balas y la contestación a estas. El escape en auto y la persistencia de perforar el cuerpo de algún desconocido.
La brevedad de quince minutos resumidas en un largo cantar de diversos fusiles. Unos grandes, unos chicos, unos cortos, otros largos, pero todos muy cerca.
Después de todo el sal pa'fuera la lluvia rompe, y aquellas aguas del cielo posiblemente intentan lavar la sangre y tapar la violencia.
Pero bajo este techo no hay agua que me moje ami...
Ese tipo era bien Maricón...