lunes, 31 de agosto de 2009

Maquinas de dulces....

Esta tarde tiritaba una melodía, caminaba por aquel amplio pasillo.
Condenaba la particularidad, erraba contra el simple culeo.
Ensalsaba de insultos a unos dieces o docenos que redundaban alrededor de aquel jardín de la particularidad.
Redundante cosmicidad, hoy le declaro la guerra en su particular lengua de bohemiato estrellado.
Fashonismo comemierdizado pero muy bien abandonado. Son una joya del disimulo, pendejísima subcultura del paréntesis.

Esta declaración no hace ningún sentido, pero mi siguiente vivencia lo hará.

Le tenia antojo a un dulce, algo con chocolate y almendra. Me muevo para la maquina mas cerca, y estaba dañada. Decido ir a la segunda y la muy inepta me chupaba el billete a medias. Así estuve quince minutos tratando de meter aquel dolar para comer un chocolate. Termine rindiendome... maldita sea. La maquina ha jugado conmigo.

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