Recostado a esa pared me da con quitarme la ropa. Son las tres y pico de la mañana, hace frio y satisfacerme un rato no iria mal. Me recuesto de aquel muro que hace unas horas fue manchado por la orina de algun pendejo borracho, o fue lugar sin escapatoria para quitarle el virgo a una niña ebria. Quizas una, dos, y tres parejas de amantes se retorcieron en ese muro antes de que yo lo usara como cobija para la perversion a mi propio ser.
El acto de manipulacion mas redundante que me he dado, uno de los peores en teoria. Pero en Practica es diferente. Imaginaos el sentimiento de que alguien te vea, y la expectativa de que si la persona fuese atractiva se pudiese unir al juego. Siempre me gusto hacer estas cosas en lugares donde hay riesgo a que me vean. El repetitivo maquineo de mis manos y ese sentimiento de la llegada de un extraño me elevo a unos cielos. Ya en esta cima el frio viento que me arropaba contra la pared, me acorralaba y abusaba de mi de manera brusca.
Lenguas de viento que juegan con mi area genital. Manos ventosas que me agarran sin piedad. Lujurioso viento que busca relamberse en mi jugo. Aquel triangulo entre mi cuerpo desnudo, el viento helado y la pared adulterada... todos los elementos para un buen tajo a la cotidianidad de masturbarme en el baño.
Aquel amante liviano nunca me abandonara, de una manera u otra seguira tras mi sombra...
miércoles, 5 de agosto de 2009
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es que el peligro es el mejor afrodisiaco
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