lunes, 16 de febrero de 2009

Con el corazon en la mano

me desvisto ante tu grandeza. Así entregándote no tan solo mi cuerpo corrupto sino mi alma manchada. Esta transacción de carne y sentimientos me resulta ser muy curiosa. Te miro a los ojos y te pregunto que una persona tan falta de corrupción quiere en este corazón accidentado y lleno de manchas.
¿Que usted buscaría en este corazón tan accidentado? Repitió en un susurro aquel chico con el corazón en la mano y su cuerpo desnudo.
El sentimiento de ser un ave de paso en el estanque del agua cristalina. Fuera de este estanque nos rodearan los pantanos putrefactos llenos de la inmundicia cotidiana. He aquí cuando uno puede simplificar ese sentimiento ante su grandeza. Es el sentimiento de lo imposible en la posibilidad, de lo inaceptable en la aceptación, y de lo perfecto en lo imperfecto.

Es una experiencia mágica la que este sucio mortal siente al acercarse a su presencia. Una confianza recibida que me ha dado la proximidad de aprender y mejorar mi situación.

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