Mirarte en el espejo y que encuentras, pues tu en el otro lado.
En estos parajes el espejo es esencial, tu das y se supone que recibes.
Si das diez recibes diez.
El problema es el espejo estillao que en vez de devolverte ese diez te devuelve fracciones de este diez. Aqui es cuando las cosas comienzan a ir mal. Das diez, recibes ocho. Al principio ignoras pero despues te preguntas, aqui yo estoy en perdida. A falta de un dos, se crea la falta de un cuatro, seis. hasta llegar al punto que das un diez y recibes un uno. Aqui es cuando das el peor error.
Dar veinte para rogar por mas, y terminas fallando como buen idiota que eres.
Historia veridica y parte de la experiencia cotidiana.
martes, 17 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario