domingo, 24 de mayo de 2009

Craneando aquel viaje.

Domingo 24 de Mayo. 7:35 Am
(promesa para Garced)
Son las 7:35 am y acabo de llegar de aquel viaje muy interesante. Era para ver a Los Fabulosos Cadillacs en Aguadilla. Busque y rebusque pon para el momento y llegue a considerar irme en guagua pública hasta que el resonante Luis Humberto me rescato.

El día de ayer tuvo una antesala algo extensa, pos es lógico que cualquier evento donde la taquilla te la provee ticket pop es un proceso algo similar al de meterse una sombrilla por el culo y luego abrirla e intentar sacarla. Yo como buen vividor que soy decido jugar por la dependencia, Tito se ofrece en cazar las taquillas y yo pos lo encomiendo a que busque las mías también (por una rampante falta de dinero a costa de una deuda que no he ido a cobrar.)

Después venia la incansable búsqueda de personas que coincidirán en el mismo lugar que yo. Preguntarles para verlos sin transmitir ideas de que quiero algo fuera de lo común. Luego nos movilizamos a ver quien va al lugar para saber de ante mano a quien debemos evitar. La semana pre-indie paso rápido, también rápido pasaron mis exámenes finales.
Confeccione un limoncillo criminal el viernes para beberlo en la casa de una amiga de la universidad. Ese limoncillo el cual ha sido bautizado como el limoncillo que no muere.
El viaje consistiría en limoncillo, amistades que nunca he visto, y buena música.

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No pretendo de hablar del festival en si. Quiero hablar mas del viaje que es lo importante.


Salimos de San Juan y decidimos ir por el norte. Un viaje que no doy muy a menudo, extraño aquella región de grama extensa y vacas a por doquier. Un viaje algo chevere. Pare en la gasolinera al lado del hogar de aquella mujer que mas he querido en mi vida. Patética melancolía por momentos que no volverán, no había gasolina en aquel puesto. ¿Curioso no? Pongalo como la ausencia de gasolina muestra que no hay nada de sacar a seguir amando a esa mujer como antes. Así lo veo yo, así hace sentido.

De camino a Mayagüez siempre me ha conmovido un paisaje y es El Túnel de Guajataca ahi chiquitito mientras uno esta en los altos de aquella cuesta asesina. El mar infinito abrazando aquel horizonte... ese día no supe diferenciarlos. El clima era lluvioso nunca había visto ese paisaje que me daba tanta felicidad en tales condiciones. Me pregunte en ese momento:
-¿Que ha pasado en los últimos ocho años?

La ultima vez que pase por ese camino no recordé fijarme en el paisaje creo que hablaba por teléfono en ese momento.... solo recuerdo la ultima vez que baje en el mustang que yace ahí muerto frente a mi casa.
Si tuviera suficientes ganas de soñar en mejores momentos lo reviviría y lo amaestraría para jugar al viaje con el. Los tiempos son diferentes y esos paisajes de Guajataca se empeoraran si sigo anhelando el pasado.
Mi niñez me ahorca. ¿Que error cometí?

Pasamos el camino llegamos al destino paso lo que paso.

El carro nos dio problema, triste ver que nos quedaríamos estancados en Aguadilla.
Garced y yo estancados en aquel lugar lejano con toda esa cadena de pensamientos.
Solo aquí hablare de los míos, pos son los que importan.

Al salir del festival a las tantas de la noche vemos lo siguiente.
El carro habia llegado al millaje 666,000. Eran las 3:00 de la mañana y ya íbamos antes de pasar por Guajataca otravez. Tito se veia cansado mientras guiaba, y el me pregunta si ese tramo de la cabeza del indio es oscuro. Yo le digo que si.

El me pregunta si podemos evitarlo.
Le digo que si, si bajamos a Mayaguez, cruzamos el sur y nos movemos hacia el este en dirección a Ponce para después subir al norte para Río Piedras.

Viramos en U.

Me contaban en mi infancia en esos viajes a Mayagüez con mi hermano la aparición de espíritus en el carro cuando se transitaba por este tramo de la carretera.
El millaje al dar 666,000 simplemente saco de carril al amigo mio. La superstición le exprimió el limón.

La ruta en bajada de Aguadilla para Mayaguez siempre me ha gustado, tiene algo interesante en ella, no se si es mi condición particular de extranjero que me siento en tierra lejana y me siento en plena libertad. Sera...
Pues bajamos todo hasta Mayagüez paramos en un Walgreens para tener algo para comer. Tito necesitaba un café ya que estaba cansado y no queríamos morir en una curva de Cayey.

El miedo existencial de los ponceños... morir en Cayey.

Lo que el ponceño común no sabe es que mas mueren en la numero dos. Vimos muchas cruces a los lados de la calle en el camino, yo nunca les preste atención.
Siempre pensé que era un acto de cristianismo en modo de fanatismo. Garced me explico que esos eran lugares donde la gente moría en accidentes, curioso no. Cuanta gente han muerto frente al indio ese en Guajataca. Estara ese lugar lleno de cruces imaginarias.
Cuantas almas en rondaran aquellos parajes, cuantas oportunidades de presenciar algo que rompa todos los esquemas.

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Pasamos Mayaguez, ese pueblo extraño que siempre he visto como aquella capital de la independencia del ser humano. Desembocadura de los ríos maternales que nacen en San Juan. Fugaz visita a ese pueblo que siempre le he tenido tanto cariño. Mis primeras alternativas de escape fueron presentadas ahí. Si estudiaba suficiente podía estudiar ahí... ¿Para que...?

De Camino a Ponce pasamos una ruta demasiada de oscura. La vez que pase por aquella carretera por la noche no vi tanta oscuridad. Sera el hecho que son las cuatro de la mañana y la carretera esta desierta. Miraba por los espejos a un gran vació, me sentía que me escapaba de la nada. Lo único que podía ver era lo que el carro alumbraba y una que otra luz en la carretera.
Hubo un momento del camino cerca de Yauco si recuerdo bien que los postes de luz se apagaban a nuestro paso y un poco mas alante un hombre parado en medio de la calle mirándonos fijamente a los ojos.

Se veía que quería algo, pero que le vamos a dar nosotros que andamos a ochenta millas con ganas de llegar a casa. Me recordo de los tecos en San Juan. Que hace alguien a casi las cinco de la mañana parado en la calle.

¿Habra sobrevivido la noche, o habrá formado noticia al próximo día? No lo se...

Llegamos a Ponce, rapido brincamos a la Autopista. Otro pueblo al que le tengo mucha estima ha sido recorrido en nada. Ya para Santa Isabel Garced se canso. Se dormia y zigzagueábamos en el camino. Le propuse dormir en el peaje de Salinas.
El acepto.

Llegamos, dormimos para luego levantarnos en dos horas y seguir el camino.
¿Que nos levanto?
El cabrón calor del área sur.
El resto del camino no tuvo nada particular, solo la felicidad de ver la primera AMA en Cupey, la felicidad de ver al tren urbano reflejar la luz del sol a nuestros ojos.
Cupey, Sabana Llana sur que mucho los extrañe en solo un día.

El carro no nos dio mas problema en el camino gracias a Dios, y llegamos bien.


(terminado de escribir el Lunes 25 de mayo a las 6:13 Am )

1 comentario:

  1. una súper odisea. no hay otra manera de ponerlo.

    y ahora tendre miedo guiando por las carreteras de noche si voy sola, me voy a estar imaginando todos los espiritus de las personas que murieron por alli, caminando con mi carro.

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