Gris tela que baila en tus piernas, mujer que danza en su fantasía mientras malgasta su tiempo en aquella silla.
Mujer que sueña con aquel lugar donde coqueteaba y poseía a hombres embalsamados de soledad.
Hombres como el que hoy escribe aquí.
En un ayer fui victima de tu tacto. Aquellas palpitaciones rojas que me consumían. Manchadas de sangre, jugosas de lujuria, y sedientas de la que en ese momento era mi enorme inocencia.
¿Que paso con tu figura compañera?
Te ha abandonado con los años, y quien ahora se muere por tu tacto, se hierve por beber de tu dulzura.
Ayer nunca volverá y en el día de hoy tengo toda una vida por delante sin ti, y todavía recito estas lineas al frió viento de febrero para que te las entregue a donde sea que estés.
Tantas escapadas pasionales, y nunca supe tu nombre. Solo coincidía contigo en aquel baile mensualmente, y mi dolor por aquella difunta te daba la tarea de consolarme entre tus piernas.
¿Cuando termino la costumbre? ¿Porque? Eso nunca lo supe, solo paso...
domingo, 10 de mayo de 2009
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