Soy el cenicero de mis malos momentos, soy ese cuerpo de cristal donde apago mis frustraciones... soy un personaje mal hecho e inconcluso... soy... simplemente los desechos de mil ayeres y cien mil mañanas. Recogiendo los pesares como algodones para quemarlos y eximir ese crudo olor que solo anuncia la vida misma.
Que mucho lamentan estas manos, que hoy mañana y siempre serán la vanguardia de toda experiencia. Que mal siente una de apagar el cigarrillo en la otra... dos hermanas siamesas compitiendo por la preferencia de un cuerpo inexacto y trágico que como ellas anda en guerra con otros cuerpos.
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martes, 1 de diciembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
El Lamento de las manos
Escribo porque no se que mas hacer, personalmente quiero que el tiempo se me deslice de los dedos como las letras forman palabras.
Una simple quintaesencia con deseos de hacer algo, tengo tres quemaduras en mi cuerpo. Dos de cigarrillo y una de ineptitud al correr bicicleta. Soy desapercibido, errante, y molestoso... personalmente por mas cliché que suene soy mi peor enemigo y mi mejor amigo.
He perdido la sensualidad de jugar con las letras, he derramado las musas sobre los textos históricos... una vez mas... me encuentro en un boquete sin fin...
Esta vez.... tengo hambre.
Aquí me encuentro preguntándome que ha pasado en los últimos días, que debería escribir para mantener un flujo constante y lo único que se me ocurre es sazonar la miseria de una falta de opinión. Sí, estoy perdiéndome poco a poco y el todo que revuelve a mi alrededor me consume, volviéndome en la nada.
Soy el cenicero de mis malos momentos, soy ese cuerpo de cristal donde apago mis frustraciones... soy un personaje mal hecho e inconcluso... soy... simplemente los desechos de mil ayeres y cien mil mañanas. Recogiendo los pesares como algodones para quemarlos y eximir ese crudo olor que solo anuncia la vida misma.
Que mucho lamentan estas manos, que hoy mañana y siempre seran la vanguardia de toda experiencia. Que mal siente una de apagar el cigarrillo en la otra... dos hermanas siamesas compitiendo por la preferencia de un cuerpo inexacto y trágico que como ellas anda en guerra con otros cuerpos.
¿Cúal es el fin? Si, es predecible como el amanecer... pero con estas manos que colaboran en la escritura tengo que brindarle el fin a esas que son errantes entre sí, pos aquel armado no pudo apaciguar sus manos... y entre ellas tomaron cuchillos y antorchas... dando fin al cuerpo que las unia.
Así termina todo... así comienza otro, y en la sangre que los mancha esta la evidencia.
Una simple quintaesencia con deseos de hacer algo, tengo tres quemaduras en mi cuerpo. Dos de cigarrillo y una de ineptitud al correr bicicleta. Soy desapercibido, errante, y molestoso... personalmente por mas cliché que suene soy mi peor enemigo y mi mejor amigo.
He perdido la sensualidad de jugar con las letras, he derramado las musas sobre los textos históricos... una vez mas... me encuentro en un boquete sin fin...
Esta vez.... tengo hambre.
Aquí me encuentro preguntándome que ha pasado en los últimos días, que debería escribir para mantener un flujo constante y lo único que se me ocurre es sazonar la miseria de una falta de opinión. Sí, estoy perdiéndome poco a poco y el todo que revuelve a mi alrededor me consume, volviéndome en la nada.
Soy el cenicero de mis malos momentos, soy ese cuerpo de cristal donde apago mis frustraciones... soy un personaje mal hecho e inconcluso... soy... simplemente los desechos de mil ayeres y cien mil mañanas. Recogiendo los pesares como algodones para quemarlos y eximir ese crudo olor que solo anuncia la vida misma.
Que mucho lamentan estas manos, que hoy mañana y siempre seran la vanguardia de toda experiencia. Que mal siente una de apagar el cigarrillo en la otra... dos hermanas siamesas compitiendo por la preferencia de un cuerpo inexacto y trágico que como ellas anda en guerra con otros cuerpos.
¿Cúal es el fin? Si, es predecible como el amanecer... pero con estas manos que colaboran en la escritura tengo que brindarle el fin a esas que son errantes entre sí, pos aquel armado no pudo apaciguar sus manos... y entre ellas tomaron cuchillos y antorchas... dando fin al cuerpo que las unia.
Así termina todo... así comienza otro, y en la sangre que los mancha esta la evidencia.
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lunes, 26 de octubre de 2009
Tentativas
Afilando navajas con el cuero de mi correa, revolviendo los pesares al ritmo de los vientos. Me gusta rasurarme con una navaja al estilo antiguo, quiero correrme el riesgo del tajazo. Hay algo en el micro segundo donde la piel queda ultrajada por el filo que me emociona. No se si nunca han percatado pero toda ruptura de pellejo tiene un peculiar sonido. Dejemos de divagar en sandeces y entremos al punto.
Caminaba por esos pasillos embalsamados de hongos y comencé a leer los anuncios. Así percatándome de la venta de un kit de disección. ¿Que bello es todo, no? Mi ocupación de ocio se basa en desmembrar a las bestias y colgarlas frente a las puertas de mis colegas de oficina. Ratones, perros, gatos, lagartijos, gallinas, cualquier animal que usted encuentre por ahí ya ha sido utilizado para mi pequeño pasatiempo. Llámenlo una infantilidad que no he dejado ir todavía, algo que siempre he disfrutado y me motivó a tragarme dos años fallidos en la facultad de Ciencias Naturales. Pero tras el fracaso dí un pingponazo multidisciplinario a sistemas de oficinas por su poca complejidad y me posiciono a conocer una verdadera gama de mediocres.
Mediocres en fin, yo soy esa pequeña lumbrera de emoción en su diario vivir. La nota discordante que le da el explosivo final a cualquier aburrida sinfonía olvidada por mis colegas los normalillos. El achiote que enrojiza todo lo que es a termino medio de estos personajes de la vida cotidiana. Ellos son los que ataponan el expreso en la tarde para regresar a su Bayamón, Caguas, Toa Baja, Gurabo, Cayey, Vega Baja, y cualquier pueblucho que se quiera poner en la periferia de mi dominio metropolitano. Quiero aterrorizarlos con carne que nunca han probado por su exagerada mediocridad.
Caminaba por esos pasillos embalsamados de hongos y comencé a leer los anuncios. Así percatándome de la venta de un kit de disección. ¿Que bello es todo, no? Mi ocupación de ocio se basa en desmembrar a las bestias y colgarlas frente a las puertas de mis colegas de oficina. Ratones, perros, gatos, lagartijos, gallinas, cualquier animal que usted encuentre por ahí ya ha sido utilizado para mi pequeño pasatiempo. Llámenlo una infantilidad que no he dejado ir todavía, algo que siempre he disfrutado y me motivó a tragarme dos años fallidos en la facultad de Ciencias Naturales. Pero tras el fracaso dí un pingponazo multidisciplinario a sistemas de oficinas por su poca complejidad y me posiciono a conocer una verdadera gama de mediocres.
Mediocres en fin, yo soy esa pequeña lumbrera de emoción en su diario vivir. La nota discordante que le da el explosivo final a cualquier aburrida sinfonía olvidada por mis colegas los normalillos. El achiote que enrojiza todo lo que es a termino medio de estos personajes de la vida cotidiana. Ellos son los que ataponan el expreso en la tarde para regresar a su Bayamón, Caguas, Toa Baja, Gurabo, Cayey, Vega Baja, y cualquier pueblucho que se quiera poner en la periferia de mi dominio metropolitano. Quiero aterrorizarlos con carne que nunca han probado por su exagerada mediocridad.
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sábado, 26 de septiembre de 2009
Al palo
Sobrevolando los pastos de vacas... los eternos hatos... Las Pampas... y escuchando a La Argentinidad Al Palo...
Así termina esta linea de pensamiento... y escucho con cierto aprecio al tiroteo en el caserio tras de mi.
J.D. Sánchez... escribió una vez lo siguiente :
Así termina esta linea de pensamiento... y escucho con cierto aprecio al tiroteo en el caserio tras de mi.
J.D. Sánchez... escribió una vez lo siguiente :
La luna camina hacia el oeste y la noche se convierte en una fría y callada. El cantar de los coquíes se enmudece con la pesadumbre de los ojos de aquel que se amanece. La noche adquiere un velo de paz y de silencio, una noche ideal para cocinar la fantasía y formar en ese caldero de la imaginación una creación hermosa.
Dan las tres y los minutos comienzan a andar, la noche no cambia sigue el mismo sentimiento de soledad infinita. El bello silencio donde solo te puedes oir a ti mismo... es interrumpido por un chillido de gomas, nada muy particular para estar cerca de Trujillo Alto pero no se queda ahi, sino que el chillar de esos neumaticos trae a el cantar alborotoso de una orquesta no muy querida. El soneo de las pistolas del caserío en la cercanía. La ejecución de algún hijo de la gran puta, el servicio de balas y la contestación a estas. El escape en auto y la persistencia de perforar el cuerpo de algún desconocido.
La brevedad de quince minutos resumidas en un largo cantar de diversos fusiles. Unos grandes, unos chicos, unos cortos, otros largos, pero todos muy cerca.
Después de todo el sal pa'fuera la lluvia rompe, y aquellas aguas del cielo posiblemente intentan lavar la sangre y tapar la violencia.
Pero bajo este techo no hay agua que me moje ami...
Ese tipo era bien Maricón...
sábado, 12 de septiembre de 2009
Cascaras de aguacate
Bajo aquella palma sin cocos me senté y con ánimos soñolientos de este mundo me despegue. Solía acurrucarme bajo la sombra de algo y dejar que el sol corriera por el cielo sin interrupción. Te confieso que yo puedo parar al sol. Con solo mirarlo fijamente puedo alargar el tiempo. Mi habilidad de prolongar el instante y estirarlo como chicle ya se andaba gastando, me resultaba cansona. Dado a esto me propuse dejar que el tiempo fluyera a su naturalidad...
Las tonalidades verdes de la palma formaban un gran contraste con el cielo del atardecer y la relajación de estos verdes amarillentos saltando a azules colorados me causaban sueño. El verde profundo de la Sierra de Luquillo, el amarillo candente de unos guineitos en la plaza del mercado. La memoria comenzaba a saltar y mis ojos caían. El tiempo dejaba de caminar y comenzaba a trotar...
---
Me levanto rodeado de algunos conocidos. Gente de unas vivencias pasadas, y de un aspecto particular. Hombres altos con barbas incoherentes, mujeres con curvas grotescas, y mi figura entre bostezos. Mis ojos azules como la indiferencia del mar ahogaban el dialogo de aquellos jóvenes disidentes. Aquellos compañeros dolientes de la cotidianidad me invitaban a un movimiento de oposición. Mis pesados párpados ignoraban el contexto de dicha causa. Mi azul indiferencia ahogaba el patriotismo y aseaba aquellos rizos entre las barbas de mis compañeros.
Poco a poco veia como los camaradas de la prerevolución me mostraban la costura. Se cosían entre si con agujas de plata e hilos de algodón. La revolución de la pubis los había convertidos en rebeldes, y su rebelde adolescencia los trajo a las barbas y los rizos. Su órbita se aferraba a la bohemia plazeña, la poesía masticada, y la particularidad en si primitiva esencia.
El pubis revolucionario deshacía toda noción de orden. La anarquía se encaramaba a la vertebra del individuo y el socialismo se ataba a la lengua del sujeto. Mi conservador sueño tildaba de fantasiosos a todos aquellos idealistas. Mi presencia era mucho mas disidente a su pequeña utopía de ideas coloridas que su atentado de liberación a mi espacio controlado.
La paz, el amor y el canabis comenzaron a rodar bajo aquella palma. Mi cansancio se apoderaba de mi y la efervescencia de la opinión comenzaba a tener un mal olor. La guitarra de uno de ellos tocaba la melodía de alegría pero anunciaba un golpe. Mis ojos cayeron, la yerba llego a mis manos y en el momento que la acerque a mis labios ignorantes, ahí fue cuando caí dormido. El cansancio me venció y esa completa rueda de ideas se me hizo irrelevante.
Cuando volví a abrir los ojos me encontraba solo. Esta soledad era todo lo que pedía cuando deje de joder con el sol...
Las tonalidades verdes de la palma formaban un gran contraste con el cielo del atardecer y la relajación de estos verdes amarillentos saltando a azules colorados me causaban sueño. El verde profundo de la Sierra de Luquillo, el amarillo candente de unos guineitos en la plaza del mercado. La memoria comenzaba a saltar y mis ojos caían. El tiempo dejaba de caminar y comenzaba a trotar...
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Me levanto rodeado de algunos conocidos. Gente de unas vivencias pasadas, y de un aspecto particular. Hombres altos con barbas incoherentes, mujeres con curvas grotescas, y mi figura entre bostezos. Mis ojos azules como la indiferencia del mar ahogaban el dialogo de aquellos jóvenes disidentes. Aquellos compañeros dolientes de la cotidianidad me invitaban a un movimiento de oposición. Mis pesados párpados ignoraban el contexto de dicha causa. Mi azul indiferencia ahogaba el patriotismo y aseaba aquellos rizos entre las barbas de mis compañeros.
Poco a poco veia como los camaradas de la prerevolución me mostraban la costura. Se cosían entre si con agujas de plata e hilos de algodón. La revolución de la pubis los había convertidos en rebeldes, y su rebelde adolescencia los trajo a las barbas y los rizos. Su órbita se aferraba a la bohemia plazeña, la poesía masticada, y la particularidad en si primitiva esencia.
El pubis revolucionario deshacía toda noción de orden. La anarquía se encaramaba a la vertebra del individuo y el socialismo se ataba a la lengua del sujeto. Mi conservador sueño tildaba de fantasiosos a todos aquellos idealistas. Mi presencia era mucho mas disidente a su pequeña utopía de ideas coloridas que su atentado de liberación a mi espacio controlado.
La paz, el amor y el canabis comenzaron a rodar bajo aquella palma. Mi cansancio se apoderaba de mi y la efervescencia de la opinión comenzaba a tener un mal olor. La guitarra de uno de ellos tocaba la melodía de alegría pero anunciaba un golpe. Mis ojos cayeron, la yerba llego a mis manos y en el momento que la acerque a mis labios ignorantes, ahí fue cuando caí dormido. El cansancio me venció y esa completa rueda de ideas se me hizo irrelevante.
Cuando volví a abrir los ojos me encontraba solo. Esta soledad era todo lo que pedía cuando deje de joder con el sol...
sábado, 5 de septiembre de 2009
502
De rodillas en el baño y tu frente ami. Jugando con mi lengua en tus fríos labios. Acariciaba tu cuerpo pequeño y pesado con mucho nerviosismo. Buscaba una pequeña pizca de arrepentimiento para dejarte en el piso tirada...
¿Porque siempre escogía los baños para estos momentos de intimidad?
Nunca lo supe contestar, eran cosas de la vida. Inconvenientes que se tenían que resolver en la privacidad del baño. Una privacidad clausurada y propensa al ruido. Me gustaba la intimidad de un baño, era algo esperanzadora. Me gustaba escuchar los gemidos con el sonido muy peculiar que resaltaban las paredes. En unos casos jalaba la cadena del inodoro mientras me revolcaba con una chica en el piso de algún baño asqueroso.
Yo era de esos que les gustaba meterse en el baño y perderse por horas en ideas del ayer. Si hacia mucho frió dormía en el baño, si hacia mucho calor dormía en la bañera con el agua corriendo. Cuando me quedaba en el apartamento de alguien me gustaba dormir en el baño. Había algo en ese espacio tan poco frecuentado. El espejo grande, las paredes breves pero muy unidas, el diseño de baño, y la apariencia. Estos espacios eran tan arreglados para luego ser olvidados hasta que le volvieran a dar ganas de cagar a uno.
---
Aquí en el baño de mi hogar te tengo entre mis dedos, llevo ya mas de una hora con tu boca dentro de la mía, y me pongo a pensar de lo mucho que deshacía en los baños. Quizás la razón por la cual hoy estas aquí se debe a una metida de pata que di en un pasado aquí.
Mis dientes se apaciguan con el roce que hace tu frío metal con ellos. Mis dedos se consuelan con toda tu parta trasera. Mis ojos se desquitan soltando las ultimas lágrimas. Mi cuerpo se remenea, se orina, se sacude, se trinca, y se enmudece para enfocarse en solo una parte de este. Mi cuerpo se reprime a la sensación de todo su conjunto de ciento ochenta libras y seis pies para concentrarla en un dedo, el anular de la mano derecha.
¿Con que derecho este dedo tiene la encomienda de anular 23 años de jodiendas?
-Con el derecho de salir del mas acá.
Así mismo mis dientes se quiebran con tu cañón, me vuelvo a orinar, y me doy un ultimo remeneo.
Tu me regalas un túnel de la parte del fin de mi boca hasta mi nuca. Unas seis u ocho pulgadas de longitud, una verdadera desgracia para la balística, quizás si hubiese apuntado para arriba podrías haber mostrado tu calibre y tu habilidad parar perforar cráneos.
Quizás...
Cualquier cosa dirán que me volví loco con la cocaína... Pero tu y yo sabemos a quien se debe esto...
¿Porque siempre escogía los baños para estos momentos de intimidad?
Nunca lo supe contestar, eran cosas de la vida. Inconvenientes que se tenían que resolver en la privacidad del baño. Una privacidad clausurada y propensa al ruido. Me gustaba la intimidad de un baño, era algo esperanzadora. Me gustaba escuchar los gemidos con el sonido muy peculiar que resaltaban las paredes. En unos casos jalaba la cadena del inodoro mientras me revolcaba con una chica en el piso de algún baño asqueroso.
Yo era de esos que les gustaba meterse en el baño y perderse por horas en ideas del ayer. Si hacia mucho frió dormía en el baño, si hacia mucho calor dormía en la bañera con el agua corriendo. Cuando me quedaba en el apartamento de alguien me gustaba dormir en el baño. Había algo en ese espacio tan poco frecuentado. El espejo grande, las paredes breves pero muy unidas, el diseño de baño, y la apariencia. Estos espacios eran tan arreglados para luego ser olvidados hasta que le volvieran a dar ganas de cagar a uno.
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Aquí en el baño de mi hogar te tengo entre mis dedos, llevo ya mas de una hora con tu boca dentro de la mía, y me pongo a pensar de lo mucho que deshacía en los baños. Quizás la razón por la cual hoy estas aquí se debe a una metida de pata que di en un pasado aquí.
Mis dientes se apaciguan con el roce que hace tu frío metal con ellos. Mis dedos se consuelan con toda tu parta trasera. Mis ojos se desquitan soltando las ultimas lágrimas. Mi cuerpo se remenea, se orina, se sacude, se trinca, y se enmudece para enfocarse en solo una parte de este. Mi cuerpo se reprime a la sensación de todo su conjunto de ciento ochenta libras y seis pies para concentrarla en un dedo, el anular de la mano derecha.
¿Con que derecho este dedo tiene la encomienda de anular 23 años de jodiendas?
-Con el derecho de salir del mas acá.
Así mismo mis dientes se quiebran con tu cañón, me vuelvo a orinar, y me doy un ultimo remeneo.
Tu me regalas un túnel de la parte del fin de mi boca hasta mi nuca. Unas seis u ocho pulgadas de longitud, una verdadera desgracia para la balística, quizás si hubiese apuntado para arriba podrías haber mostrado tu calibre y tu habilidad parar perforar cráneos.
Quizás...
Cualquier cosa dirán que me volví loco con la cocaína... Pero tu y yo sabemos a quien se debe esto...
jueves, 3 de septiembre de 2009
501
Nací el 13 de octubre del 89. Soy un librano errante, me ahorco entre la balanza y con breves respiros realizo mi vida. Soy hijo de mi madre, y hermano de mi hermana.
Me pregunto algunas veces que hago día a día. Pos soy de aquellos que las horas se le escapan rozando la yema de sus dedos.
Tan breve es la vida... y tan larga es la dicha.
Me pregunto algunas veces que hago día a día. Pos soy de aquellos que las horas se le escapan rozando la yema de sus dedos.
Tan breve es la vida... y tan larga es la dicha.
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